Inspiración para el fin de semana

“Creo que no te quiero, que solamente quiero la imposibilidad tan obvia de quererte como la mano izquierda enamorada de ese guante que vive en la derecha”.                                                                                                                                                         Julio Cortázar                                                                                      

BUEN FIN DE SEMANA

 

 

 

PENSAMIENTO PARA EL FIN DE SEMANA

El peor laberinto no es esa forma intrincada que puede atraparnos para siempre, sino una línea recta única y precisa.                                                                                                                                                                    Jorge Luis Borges

  

BUEN FIN DE SEMANA

INSPIRACIÓN PARA EL FIN DE SEMANA : UN POEMA RABINDRANATH TAGORE

 

“Si no hablas, llenaré mi corazón de tu silencio,
y lo tendré conmigo.
Y esperaré, quieto, como la noche en su desvelo estrellado,
hundida pacientemente mi cabeza.
Vendrá sin duda la mañana.
Se desvanecerá la sombra, y tu voz se derramará  
por todo el cielo, en arroyos de oro.
Y tus palabras volarán, cantando, de cada uno
de mis nidos de pájaros,
y tus melodías estallarán en flores,
por todas mis profusas enramadas.”

RABINDRANATH TAGORE

BUEN FIN DE SEMANA 

INSPIRACIÓN PARA EL FIN DE SEMANA : UN POEMA

¿Quién no leyó alguna vez este  poema de Lorca ?

 

Quiero llorar mi pena y te lo digo
Para que tú me quieras y me llores  
en un anochecer de ruiseñores
con un puñal, con besos y contigo.    

 

Fragmento del poema El poeta dice la verdad de Federico García Lorca.

Para leer poema completo ir a  Recopilación de cuentos, ensayos, poesías y otros textos

¡Buen fin de semana !

 

INSPIRACIÓN PARA EL FIN DE SEMANA

 

Acababa de advertir hacia el sur, fuera ya de los escombros, en un recodo de las montañas desde el cual apenas se los percibía, la silueta de la estatua.

         Bajo su manto petrificado, que el tiempo había roído, era larga y fina como un fantasma. El sol brillaba con su límpida incandescencia, calcinando las rocas, haciendo espejar la capa salobre que cubría las hojas de los terebintos. Aquellos arbustos, bajo la reverberación meridiana parecían de plata. En el cielo no había una sola nube. Las aguas amargas dormían en su característica inmovilidad. Cuando el viento soplaba, podía escucharse en ellas, decían los peregrinos, cómo se lamentaban los espectros de las ciudades.

 

Fragmento tomado del cuento La estatua de sal de Leopoldo Lugones, incluido en la Antología del cuento extraño.

 

BUEN FIN DE SEMANA