ESCRITOR INVITADO : ENRIQUE JARAMILLO LEVI – TALLER LITERARIO VI

VERICUETOS DE LA  METAFICCIÓN

La denominada “metaficción”, en cualquiera de sus múltiples manifestaciones, es una forma de entrar más directamente en los vericuetos de la escritura literaria reforzando, al mismo tiempo, el aspecto artístico del proceso de la creación a través del ingenio y el dominio del oficio con el que desde la obra misma se le indaga. Aunque siempre ha existido, y de ello hay abundantes pruebas en la literatura universal, su presencia como un tema estético de particular interés empieza a sentirse con más fuerza y constancia en el siglo xx.

Si la novela y el cuento son considerados obras de ficción, y por tanto aspiran a tener categoría artística, podría decirse que los textos metaficcionales son, por naturaleza, ficción a la segunda potencia; es decir: ficción de la ficción. ¿Por qué? Porque su materia prima es algún aspecto de la creación literaria, y a menudo la propia obra que ha sido escrita. En otras palabras: los contenidos de la ficción, y a veces también su forma, se ficcionalizan dentro de la obra en sí.

En todo caso, el mundo de la ficción está ahí, virtualmente abierto a todo, sujeto en todo momento al escrutinio de la creatividad de quienes cultivan el difícil arte de la escritura. Y es preciso estudiarla a fondo, función ésta de los críticos que algunos escritores también se apropian desde las entrañas de la obra misma, como parte integral de su estructura y su estilo. Y, como ya se ha dicho, eso es precisamente lo que hace la metaficción: abordar la ficción desde las entretelas de la ficción misma, problematizándola.

Fragmentos tomados del libro Esa fascinante magia de escribir  del escritor panameño  Enrique Jaramillo Levi 

ESCRITOR INVITADO : ENRIQUE JARAMILLO LEVI – TALLER LITERARIO V

 

CREACIÓN DE PERSONAJES II 

Difícilmente pueden separarse en una novela o en un cuento largo – salvo en las licencias que se toma a menudo la literatura crítica – la manera en que se desarrollan los principales personajes, las acciones específicas que realizan, su manera de interactuar con los demás, y la atmósfera en la que  en la que se suceden los hechos. Todo va hilvanando, interdependiente, y apunta en determinada dirección porque detrás late una cierta  intencionalidad, algún tipo de correlación de fuerzas, no siempre clara, no siempre tan a la vista.  Y ocurre que el autor, dejándose llevar por una fuerza misteriosa e indomeñable mientras crea, es el último en enterarse.

Tanto el amor y el odio, como los celos y la ambición, el sentido de la libertad y la tentación del vicio, el engaño y la lucha contra cualquier tipo de opresión, entre otros muchos,  son formas de ser o estados de ánimo que están en el origen de la literatura – y mucho antes , en el de la vida misma – y que suelen permear de una forma u otra en lo que se escribe.

Escribir es siempre una suerte de viaje que empieza gestándose en lo más recóndito de nuestro ser o cuyos resortes ya están a flor de piel esperando ser activados cuando decidimos finalmente emprenderlo. Una singular aventura del espíritu, pero también un insoslayable desgarramiento, una ruptura, una entrega que no hay cómo saber si habrá de convertirse en inmolación. También es, por supuesto, un hondo placer, maravillosamente íntimo y no obstante destinado a compartirse; a gozarse y tal vez a sufrirse.

Fragmento tomado del libro Esa fascinante magia de escribir  del escritor panameño  Enrique Jaramillo Levi 

ESCRITOR INVITADO : ENRIQUE JARAMILLO LEVI – TALLER LITERARIO IV

 

LA CREACIÓN DE PERSONAJES  I 

En una novela, al igual que en un cuento, la creación de personajes acaso sea uno de los aspectos más difíciles, junto con la construcción de una trama. Si los seres humanos resultan complicados debido a los múltiples estratos de su personalidad, al rigor con que suelen proteger su intimidad, a su capacidad de aparentar o mentir, a sus manifiestas contradicciones, a la inseguridad que a veces propicias actitudes igualmente inciertas, los personajes con los que un autor pretende representarlos entraña similar grado de dificultad. A lo cual hay que añadir el indispensable grado de oficio escritural que exige una obra artística, así como la justa dosis de pasión que toda obra auténtica exige para que la sintamos como tal; para que nos haga vibrar conmoviéndonos.

En el riguroso quehacer de la literatura, aún más que cuando se experimentan facetas de la vida, hay que actuar- escribir- sin contemplaciones, entrando a saco en lo oscuro, en lo placentero, en lo que nos inspira temor, en la complicidad, en el placer, en lo ambiguo, en lo repugnante, en lo bello, en el desafío, en la ternura o en lo prohibido. O en todo ello al mismo tiempo. Y para ello no basta la experiencia vivida (aunque, por supuesto, ayuda) ; es necesario  ponerse literalmente en la piel del otro – el personaje – , compartir las entretelas de su alma, hacerlas propias. Por eso, para crear personajes auténticos , hay que despersonalizarnos , volvernos el otro.

Fragmento tomado del libro Esa fascinante magia de escribir  del escritor panameño  Enrique Jaramillo Levi 

 

 

ESCRITOR INVITADO : ENRIQUE JARAMILLO LEVI – TALLER LITERARIO I

HOY COMIENZO CON UN CICLO  QUINCENAL DE MINICLASES DE ESCRITURA AVANZADA, A CARGO DEL ESCRITOR PANAMEÑO ENRIQUE JARAMILLO LEVI. ESPERO QUE LES SEAN ÚTILES E INTERESANTES. 

 

AUTENTICIDAD Y VEROSIMILITUD 

Hay dos pulsiones inmateriales que importan muchísimo al momento de la creación literaria: la autenticidad, que es de orden interior al formar parte del ser vital del artista —todo escritor verdadero es un artista— pero se refleja en la obra; y la verosimilitud, la cual debe surgir de las entrañas mismas de la obra porque hasta cierto punto la describe, la califica. A menudo se confunden, acaso porque en verdad se parecen. Y es que lo auténtico suele ser también verosímil, es decir creíble. En cambio, cuando el lector tiene la impresión de que en un texto priva el artificio, la fabricación, la impostura, alguna forma de manipulación para producir determinados efectos, la obra pierde autenticidad y por tanto credibilidad porque nace la duda, la desconfianza.

Independientemente del género literario en que se escriba, del estilo de cada autor, del tema que la obra aborde y de las técnicas narrativas o poéticas que se adopten por creerlas las más convenientes, el texto que resulte debe comunicar una vivencia de la forma más vívida posible. Debe despertar resonancias personalísimas en el lector, sacudirlo, hacerlo sentir, pensar. Debe, en última instancia, transformarlo. Para bien o para mal. Generalmente para bien, aun en las obras más terribles o perversas. Porque siempre hay un aprendizaje, y este suele venir de un sacudimiento profundo.

* Párrafos extraídos del libro ¨Palabra de escritor¨ ( ensayo,2016 )  

Enrique Jaramillo Levi Colón, Panamá, 1944. Cuentista, poeta, ensayista, profesor universitario, promotor cultural, editor. Fundador y director de la revista  cultural “Maga” y del Diplomado en Creación Literaria de la Universidad Tecnológica de Panamá, en 2005 gana el Premio Nacional “Ricardo Miró” por los cuentos de En un instante y otras eternidades (2006); y en 2009 los Juegos Florales Hispanoamericanos de Quetzaltenango, Guatemala, por los cuentos de Escrito está (2010),Sinestesia.100 Minicuentos (Uruk Editores, San José, Costa Rica, 2016); Palabra de escritor (ensayos, Panamá, 2016). El  ensayo Huellas de identidad del alma de un escritor ,  forma parte del libro de ensayos que publicará próximamente junto con Salvador Medina Barahona: Complicidades.. Actualmente prepara   una amplia   antología sobre la más reciente producción cuentística femenina en Panamá  Puesta en escena ( 2005 – 2018 .Compilación de mujeres cuentistas ) ,será publicada a fin de año por Editora Géminis.